La actividad azucarera en Nicaragua, data de la introducción de la caña de azúcar a suelos nicaragüenses en 1526, llevada a cabo por el gobernador de ese entonces Don Pedrarias Dávila.

Inició rústicamente en las estancias o haciendas a finales del siglo XVI, con unidades productivas orientadas hacia el consumo doméstico, destacándose dentro de ellas los trapiches que abastecían el precario comercio local. 

A finales del siglo XVIII, Nicaragua exportó pequeñas cantidades de azúcar cruda en bruto, como resultado de la generalización de la siembra y cultivo de la caña a nivel nacional.

Los primeros treinta años del siglo XX pueden catalogarse como de consolidación de la industria azucarera, logrando a partir de 1909 exportar aproximadamente 36,000 quintales al área centroamericana y Europa. 

Para 1920 Nicaragua estaba exportando 170,000 quintales al mercado mundial.

El primer ingenio fundado en Nicaragua fue el San Antonio, en el año 1892. En 1940 inició operaciones el Ingenio Benjamín Zeledón, en el año 1948 entró a la actividad azucarera el Ingenio Monte Rosa y posteriormente en 1969 el Ingenio Montelimar.